En su soledad alguien escribía de pequeño.
Alguien que exprimía su sentimiento sin dolor,
mientras, que su angustia le abrasaba por dentro,
y su destino sin parar crecía en silencio. (AGP)
Ese destino quizás tarde en llegar, pero llega. Y una noche cualquiera, una noche oscura, silenciosa y vacía, descubres en un libro a quien de pequeño te obligaban a leer sin disfrutarlo y que entonces, en sus palabras, en sus versos, en su expresar, ves reflejado a quien era y sigue siendo. Pero con más sabiduría y daños. Más grande y roto.
(...) Yo no sabía que decir, mi boca
no sabía
nombrar,
mis ojos eran ciegos,
y algo golpeaba en mi alma,
fiebre o alas perdidas,
y me fuí haciendo solo, descifrando
aquella quemadura,
y escribí la primera linea vaga,
vaga, sin cuerpo, pura
tontería,
pura sabiduría
del que no sabe nada, (...)
(...) Y yo, mínimo ser,
ebrio del gran vacio
constelado,
a semejanza,
a imagen
del misterio,
me sentí parte pura
del abismo,
rodé con las estrellas,
mi corazón se desató en el viento.
¡Que grande Neruda!
Alguien que exprimía su sentimiento sin dolor,
mientras, que su angustia le abrasaba por dentro,
y su destino sin parar crecía en silencio. (AGP)
Ese destino quizás tarde en llegar, pero llega. Y una noche cualquiera, una noche oscura, silenciosa y vacía, descubres en un libro a quien de pequeño te obligaban a leer sin disfrutarlo y que entonces, en sus palabras, en sus versos, en su expresar, ves reflejado a quien era y sigue siendo. Pero con más sabiduría y daños. Más grande y roto.
(...) Yo no sabía que decir, mi boca
no sabía
nombrar,
mis ojos eran ciegos,
y algo golpeaba en mi alma,
fiebre o alas perdidas,
y me fuí haciendo solo, descifrando

aquella quemadura,
y escribí la primera linea vaga,
vaga, sin cuerpo, pura
tontería,
pura sabiduría
del que no sabe nada, (...)
(...) Y yo, mínimo ser,
ebrio del gran vacio
constelado,
a semejanza,
a imagen
del misterio,
me sentí parte pura
del abismo,
rodé con las estrellas,
mi corazón se desató en el viento.
¡Que grande Neruda!
Comentarios