Somos pocos aqui

Crecí como todos:
Bajo techo y cuatro paredes.
Sin futuro, con familia y sin desprecio.
A este lugar llegué sin estancia ni equipaje
y vagando estaré por siempre
con prisa, sentido y sin anclaje.
Acabo de llegar y ya pienso en volver.
Volver por la senda de ida,
al lugar del que nunca regresaré.
A mediodía,
Cuando la gran estrella domine los cielos
y la intensidad de su luz ilumine los pensamientos,
volveré por donde vine.
En silencio.
Y cuando la penumbra se asocie
con el fin del día a las doce,
Omniscios y elevado,
me perderé en el horizonte del infinito.
Donde todo está en calma.
Donde los sabios comparten su saber
y los frágiles su sentimiento.
Y los débiles, omnipresentes,
van abriendo paso al nuevo.
Se puede sentir el placer que siente el viejo
al difundir experiencias,
al inventar historietas,
al cantar sus penas.
Se puede sentir el dolor que siente el viejo
al olvidar su propia viñeta.
Aún hoy, somos pocos aquí.

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