A un poeta del amor

Celos del aire al acaricier tu pelo es lo que tengo
Celos de la lluvia al rozar tu piel lo que siento.
Celos de la luna al iluminar tu cara y no lo entiendo
Celos de tus sábanas por amarte sin saber y lo sufro por dentro.

Tengo celos hasta de mis celos cuando te besan
Sentimiento aletargado que despierta en mí son estos celos
¿No hay otra forma de sufrir en silencio este amor que me envenena?
Celos, maldita palabra los celos.

Triste vida los celos para vivir.
Maravillosa forma de saber que te aman los celos.
Extraño me siento por dentro con ellos.
Con estos celos no te sé compartir.

Temor por perder lo querido son mis celos
y jamás supe que vivieran en mí.
Siempre dudé de llevar conmigo este sentimiento
y ahora, sin él no se estar sin tí.

Quiero amarte sin celos
y a la vez sin ellos no sé qué decir.
Quisiera besarte sin celos
pero siento miedo a que puedas decir sí.

Sí a una mirada estraña,
Sí a una caricia lejana,
Sí a un te quiero que engaña,
Sí a un falso beso de enamorada.

Estos son mis celos y aqui te los presento.
Celos que no me dejan sentir.
Celos que me corroen por dentro
y dudo que así pueda la vida seguir.

Estar lejor de los celos es lo que deseo
Pero, separarme de tí, tan sólo un momento,
sería la perdición del eterno
envuelto en llamas, frio y sufrimiento.

Me partes el alma cada vez que te silva un pájaro y no te das cuenta.
Te presté mi corazón un día y no quiero que me lo devuelvas.
¡Es tuyo! Mi vida, cuídalo bien, ahora eres su dueña.
No puedo amarte con celos, me dules y me pesan.

Un particular homenaje a Benedetti

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