Soy Tito

Soy Tito y a voz de pronto es una de las mejores sensaciones que un hermano puede llegar a sentir. Ser tito es querer como un padre pero con mucha menos responsabilidad en la educación, que alivia bastante. Es dar caprichos y regalos. Es consentir sin maleducar. Es tantas buenas cosas que no las puedo aquí plasmar todas.
Ser tito te hace mayor también pero, eso es lo de menos. Ser tito te enriquece alma y corazón y alegra  plénamente una casa.
La llegada de un sobrino, o nieto, no te digo ya la de un hijo, es como los primeros rayos de luz después de una tormenta. Como una fresca brisa marina en pleno agosto. Los abuelos se vuelven chochos y a los titos y titas se les cae la baba. Ser tito es maravilloso. Al menos, así me siento en apenas una semana. ¿Pensáis lo mismo?

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