Lo reconozco, Sánchez Gordillo nunca ha sido santo de mi devoción. Su forma de hacer política, su forma de ser político, sus ideales, sus formas,... Concretamente en esto último me voy a centrar. No es de recibo que se pueda entrar en una gran superficie, ni en ningún sitio, y robar alimentos para, según ellos, dárselo a quien más lo necesita. No estoy cuestionando que haya personas que lo están pasando mal, muy mal, por que las hay. E incluso que estén pasando hambre. Claro que las habrá. Desgraciadamente, esta crisis económica está haciendo mucho daño a los que menos tienen.
Pero no puedo concebir que se hagan cosas fuera de la ley. Esta es la vida misma y no una película de hollywood. Parto de la base de que la justicia no es igual para todos en este país, a la vista está.
Los grandes banqueros nos arruinan mientras ellos se forran de unas formas bastante cuestionables, e incluso demostradamente fuera de la ley, y no pasa nada. Mientras, a quienes sustraen alimentos para comer les cae todo el peso de la ley. ¡Que injusticia!. Esto se resume en unas palabras que me dijo un día una letrada conocida mía: "La ley se aplica según la interpretación que se le dé". Que gran verdad. Desde mi punto de vista hay otras formas de ayudar a los más necesitados y no tiene que ser asaltando comercios. Por ejemplo,la ayuda personal y voluntaria.
Tenemos que tener en cuenta que el señor Gordillo es una persona aforada, es decir, tiene fueros (privilegios, poderes), y por tanto no se le aplica la ley de la misma manera q a los demás. Un detalle a tener en cuenta para con estas acciones.
Pero yo me pregunto, ¿que hay de las demás personas que apoyaron esta iniciativa y por ello fueron párticipes de estas actividades?. La respuesta es evidente, han sido arrestados. Y no olvidemos el viaje que hizo el alcalde de Marinaleda y
diputado nacional de IU a Venezuela, en "busisnes" por 6.000 euros, que durante dos semanas largas recorrió el país
bolivariano, este mes de mayo, invitado por la radio estatal YVKE
Mundial para propagar su palabra ante los universitarios destacando la experiencia de autogestión de su pueblo. La polémica se centra en el modo de transporte del significado izquierdista. Sánchez Gordillo optó por viajar en primera clase hasta Venezuela. En total, los gastos habrían superado los 6.000 euros.
Está claro que la clase política de este país, cada vez, dá más desconfianza. ¿Que tal si hacemos como Islandia?


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