Muere el republicano que sentía afecto por el rey

El dirigente comunista, Santiago Carrillo, ha muerto a los 97 años de edad. Con el se va gran parte de la historia de España. Fué artífice de esta democracia tan joven que tenemos. Carrillo fue secretario general del PCE entre 1960 y 1982 y diputado durante la Transición. La muerte de este histórico político y periodista irrumpe en el panorama actual de nuestro país con gran ímpetu noticioso y que ha llegado ensombrecer las opiniones en las redes sociales sobre la carta del Rey a los españoles, que tanto ha irritado a los nacionalistas catalanes y vascos. Los dos, junto con el ex-Presidente Adolfo Suárez o Manuel Fraga, son principales artífices de esta democracia pacífica. 

Entre la preocupación del Monarca reflejada en su nuevo y recien estrenado blog, y la muerte a consecuencia de un paro cardíaco de Carrillo, hay una estrecha familiaridad: recordemos que ambos participaron en la reconstrucción de este país después de la gran hecatombe autoritaria. Lo lamentable de todo esto quizás esté en los jóvenes. Puede comprenderse que las nuevas generaciones no capten en toda su magnitud la trascendencia de aquellos orígenes que sirvieron para constituir el bienestar del que hemos disfrutado hasta ahora y que amenaza con escaparse por las cañerías de la historia. Ambos también expresaron en su día su preocupación por el descarrilamiento de nuestra sociedad ante la situación de crisis.

Carrillo fue, una vez que Franco murió, quien representaba mejor que cualquier otro personaje la resistencia democrática y republicana a la dictadura. Aún estando en el exilio, durante 38 años, creó junto a Berlinguer, político italiano, y otros comunistas occidentales el llamado ‘eurocomunismo’, una socialdemocracia que no aceptaba las ideas totalitaristas.

A destacar de Santiago Carrillo, según la historia nos ha ido dando a conocer, su integridad, su incompatibilidad con la corrupción, insobornable en sus opiniones, y según las personas cercanas, un hombre amigable y con la capacidad de atraer con sus primeras palabras la estimación de quienes le conocieron. Ha muerto un hombre honrado. Descanse en paz.

Comentarios