A todo le llega un adiós

A todo le llega un adiós
Mi Golf

Recuerdo como si fuese ayer pero ya han pasado doce años cuando viajé hasta la ciudad vecina de Jerez de la Frontera, Cádiz, en un Ford Fiesta Rojo de mil novecientos y algo para volver hasta Lebrija, Sevilla, en un Golf Negro. Nuevo, de paquete como suele decirse, el que deseaba. 

A todo le llega un adiós
Mi Golf
Desde entonces y hasta hoy muchas cosas hemos vivido juntos, tantas que no no las podría citar todas aunque siempre con un cuidado mutuo extremos. El me cuidaba en la seguridad y me resguardaba del frío y la lluvia. Yo lo mimaba manteniéndolo limpio, al día en sus revisiones y sin golpes ni arañazos.

Pero todo en esta vida tiene un momento para el adiós, ya sea de una manera u otra. Mi Golf ya ha cumplido conmigo pero estoy seguro de que aún tiene mucho que hacer en otro hogar, porque se encuentra en plena forma.

Hasta siempre amigo... suerte!