Que España está lleno de chorizos no cabe duda, no tenemos más que remitirnos unos cuantos años en la historia de este país. Que está lleno de listillos que aprovechan la más mínima para sacarle el hígado al prójimo tampoco y que desde siempre ha sobrado el compadreo lo sabemos todos.
No hace mucho nos enteramos por las noticias que la web del Senado se habia actualizado y los encargados de hacerlo habían sido un grupo de expertos que durante un año han estado trabajando en ello y el resultado ha sido un coste de 450.000 euros, casi la mitad de esa cifra fue destinado al pago de licencias. Eso es desorbitado lo mires por donde lo mires. Sé que alguno dirá que la seguridad de una web como esa debe tomarse en serio y que se podría justificar además si se tienen en cuenta las apilcaciones que incluye para ayudar al usuario o a los propios senadores pero, vayamos por partes.
Ahora hemos sabido que un ingeniero ha emulado la misma web concluyéndola en tan sólo una semana, sin nadie que le ayude y lo más importante, a coste cero. Es decir, no ha tenido que pagar ni un solo euro en licencias ya que ha utilizado códigos libres para hacer exactamente lo mismo y con la ventaja que estos pueden ser modificados y adaptados a las necesidades de cada uno y con la misma garantía que los de licencias. El coste de los 450.000 euros, asegura este ingeniero, no se puede justificar con la
seguridad ya que hay ejemplos de webs basadas en sistemas gratuitos y
que exigen la máxima seguridad como es el caso de la página de la Casa Blanca, la del Gobierno del Reino Unido o de Francia, estas utilizan el código abierto.
Lo que ha pretendido demostrar este ingeniero es que una sola persona, en una semana, con 0 euros, se puede hacer casi lo mismo por lo que han pagado 450.000 euros… y eso lo ha
conseguido.
Lo peor de todo esto es que es una web nueva que ya parece desfasada y lo que es aún peor, a las pocas horas de su estreno la web del Senado tenía un fallo que
permitía a cualquier internauta insertar un mensaje. El error se subsanó rápidamente, pero gracias a Twitter los mensajes de burla dieron más rápido aún la
vuelta al mundo.
Ya que abogan por la transparencia estaría bien que publicasen, qué empresas,
cuántas personas y por cuánto tiempo han trabajado en este proyecto y
sus presupuestos desglosados pero, eso nunca lo veremos.

