Desconcertado, asqueado y desilusionado

Hecho la vista atrás en el tiempo y no me reconozco. Recuerdo como si fuese ayer cuando me introduje en el mundo de la política, nunca con carnet, pero con una ilusión que me desbordaba. Tenía la seguridad de que algo cambiaría y por ello luchaba con la palabra y por las ideas. Tendría 19 años y la música era lo que me absorbía la mayoría del tiempo detrás de un micrófono. A raiz de ahí me  involucré cada vez más en la información política y mi relación con los que se sientan en los sillones plenarios fué creciendo.  Siempre me llevé bien con todos y nunca me puse de un lado ni de otro, aunque mis ideales los tenía y sigo teniendolos. Mi cometido era informar y eso intentaba hacer aunque las editoriales en muchos casos marcaran pautas. 

Desconcertado, asqueado y desilusionado
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Hoy en día no me dedico a informar y me alegro no sabéis cuanto. La política agota desde cualquier punto por donde la mires y dá igual la posición que tengas en ella. Hoy día es ingrata para el buen político y por eso no entiendo a los que se arraigan a su sillón negándose a dejarlo. Sobre todo sabiendo que están los corruptos que son garrapatas chupopteras sin escrúpulos y sin vergüenza.

Pero no me confundáis, ya que dedicarse a la política puede ser un trabajo digno, entretenido e incluso divertido. Desde mi posición lo ha sido al menos. Aunque como he dicho anteriormente me alegro de no decicarme a ello ahora, ya que me dá asco tal y como está y me  es indiferente que sea el conservadurismo, socialismo, progresismo, colectivismo o románticos por citar algunas ideologías. 

La política se la ha cargado las sanguijuelas políticas, que bien es cierto que no son todos, afortunádamente, pero es lo peor porque a consecuencia de unos cuantos los hemos metido a todos en la misma bolsa de plástico negra. 

Desconcertado, asqueado y desilusionado
Hoy 14N se ha convocado huelga general en España. La segunda consecutiva que se lleva a cabo en la primera legislatura del PP de Mariano Rajoy. Aunque recordemos que en la del PSOE de Zapatero los sindicatos, UGT y CCOO, se movilizaron en otra. Ninguna de ellas con el apoyo mayoritario de la inmensa ciudadanía española. ¿Porqué?. Por todo lo que he hablado antes. Los políticos cucarachas han  acabado con la confianza del ciudadano. Estamos hartos y cansados de tanta corrupción. Cansados de que nos quiten tanto de todos sitios y sin embargo ellos, y hablo ahora en general, no se priven de nada ni se recorten siquiera los pelos de las orejas. 

Hoy 14N estoy con los que tienen que ir a trabajar, bien sea por temor, por amenazas o por necesidad,  que los hay, y con los que la han secundado. También con los que están de acuerdo con ella pero no han salido a la calle. Ese derecho es constitucional y uno de los pocos para demostrar nuestro desacuerdo con el gobierno.

No estoy con los políticos de este país. Ellos se han encargado de ir apagando esa llama que tenía siendo adolescente y de la que ahora sólo queda cenizas.

Desconcertado, asqueado y desilusionado
La solución no la tengo y los problemas en España son muy grabes. Es cierto que nos hemos creído durante mucho tiempo que esto era jauja y que hemos gastado más de lo que ganábamos. Pero eso no debe ser excusa para comprender que hay ciudadanos de a pié que no tienen ni para comer y se les esté quitando sus casas, esas mismas compradas sin ánimo de lucro.

Desconcertado, desanimado, asqueado y sobre todo desilusionado. Así me siento con las personas que dirigen mi país.