Bácernas descorcha el colmo de la sinvergüencería en la cúpula del PP

Sobres de Bárcenas
Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno
¡¡Esto ya es el colmo!! Un Presidente del Gobierno que exige a su pueblo que se apriete bien el cinturón como consecuencia de la crisis económica que azota desde 2004 a todas las principales potencias económicas, aunque de muy distinta manera debido a las medidas tomadas por sus respectivos gobiernos. En España aún nos queda mucho para salir de ella, creo que a buen entendedor... 
Este mismo Presidente y Secretario General del PP elimina de golpe a muchas criaturas que no son capaces de valerse por ellos mismos, toda la ayuda social necesaria que le haría llevar una vida un poco más fácil en su día a día. Este mismo Presidente, exige a los que lo están pasando francamente mal que sean austeros y pide comprensión ante susodichas medidas. Este mismo Presidente, que ya lleva a las espaldas casi seis millones de parados, les pide a estos desempleados que tengan paciencia. Mientras, este mismo Presidente se ha estado embuchando 25.000€ anuales de muy dudosa procedencia durante once años y sin tributar a Hacienda y sus secuaces de la cúpula mayor del PP sobres con que incluían distintas cantidades de las cuales ninguna de ellas se puede considerar minucia o calderilla. ¿El remitente? El Tesorero del PP Luis Bárcenas
Sobres de Bárcenas
Javier Arenas
Desde 1997, los papeles registran una mecánica periódica de pagos a todos los secretarios generales y vicesecretarios que ha tenido el PP. Entre ellos figura el actual presidente del Gobierno y del partido, por entonces vicesecretario general, Mariano Rajoy; los también vicesecretarios Rodrigo Rato y Jaime Mayor Oreja, así como los secretarios generales Francisco Álvarez-Cascos, Ángel Acebes, Dolores de Cospedal y Javier Arenas. Este último el inagotable e incansable candidato por el PP en Andalucía. Ahora comprendo porqué no quería dejar su puesto y ha estado al frente de la oposición en la comunidad andaluza durante tantos años sin que la vergúenza del tan insuperable perdedor le obligara a dejar su sillón a otros u otras. Los supuestos sobres eran demasiado tentadores.
¡El colmo de la sinvergüencería! Se ríen de nosotros en toda nuestra cara y  luego nos dan una palmadita en la espalda, sí, sí!! de esas que tan mal me sientan!!