Os pido disculpas de corazón por el abandono momentáneo que ha sufrido mi blog durante más tiempo del que esperaba pero la causa ha sido una mudanza. No hay nada que te absorva más tiempo, bueno sí tener un niño, pero no ha sido el caso y para ello aún no ha llegado el momento.
Mi pareja Therese y yo tomamos la decisión, hace ahora algunos meses, de cambiar de hogar y os tengo que confesar que estamos verdaderamente encantados con el cambio. Sinceramente estábamos muy bien en nuestro pequeño pisito en el centro pero, no hay comparación con esta nueva casa.
Eso si, hemos dejado el casco histórico por las afueras, con todo lo que conlleva, cercanía para todo, ruidos, estrecheces, tráfico... Ahora no hay nada de ello y no es que nos hayamos ido a mitad del campo no, si antes estábamos a tres minutos del centro de Lebrija ahora estamos a veinte.
Eso si, hemos dejado el casco histórico por las afueras, con todo lo que conlleva, cercanía para todo, ruidos, estrecheces, tráfico... Ahora no hay nada de ello y no es que nos hayamos ido a mitad del campo no, si antes estábamos a tres minutos del centro de Lebrija ahora estamos a veinte.
El cariño que le teníamos a nuestro pisito era enorme pero, más grande es el que le estamos cogiendo a este nuevo hogar. Aquí el sol entra a sus hanchas desde que se despierta hasta que decide retirarse al atardecer, la tranquilidad es abrumadora y los espacios sorprendentes.
Pero esta mudanza no la podríamos haber hecho sin la ayuda de mi familia, mis padres siempre están ahí y sé que de estar en España también la madre de Therese, y la de mis amigos Edu, Mingo y a los que se ofrecieron de alguna u otra forma para ayudar en lo que surgiese en algún momento, a Juanma, Pepe o Francisco.
Un cambio siempre debe ser para mejor y nosotros lo hemos hecho. Dejamos el pequeño pisito del centro para quedarnos con la maravillosa, luminosa y gran casa de adulto, como dice Therese.
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Saludos desde Trigueros.